Un gran número de corporaciones de gran capitalización bursátil, especialmente aquellas que cotizan en bolsas norteamericanas como la de Nueva York o el índice Nasdaq, implementan una política de retribución trimestral a sus accionistas. Empresas tecnológicas de primer nivel, gigantes del sector financiero, corporaciones de consumo masivo y grandes conglomerados industriales suelen repartir parte de sus ganancias netas cada tres meses, es decir, cuatro veces al año. Esta regularidad temporal resulta muy atractiva para los inversores particulares e institucionales que buscan generar un flujo de caja constante, predecible y recurrente para reinvertir en los mercados financieros o cubrir necesidades corrientes de liquidez a lo largo del ejercicio fiscal.