La etimología del término insurgente proviene directamente del idioma latín, derivando del verbo insurgere, el cual se encuentra compuesto por el prefijo in (que denota interioridad o movimiento hacia arriba) y el verbo surgere (que significa levantarse, surgir o salir a flote). Por consiguiente, desde una perspectiva estrictamente gramatical y histórica, su raíz etimológica describe a aquel sujeto que se levanta, se subleva o se alza en contra de una autoridad establecida, un orden político imperante o un poder opresor, manteniendo una estrecha relación semántica con vocablos como rebelión, protesta activa y movilización contestataria dentro de la evolución lingüística romance.