La frecuencia con la que se distribuyen los dividendos de las acciones depende fundamentalmente de las políticas internas de cada empresa cotizada y de las costumbres financieras predominantes en el mercado geográfico donde operan. Mientras que en países como Estados Unidos o el Reino Unido lo más habitual es encontrar un esquema de pagos de carácter trimestral, en los mercados europeos y latinoamericanos predominan las retribuciones de periodicidad semestral o anual. Asimismo, algunas corporaciones emiten dividendos extraordinarios puntuales condicionados a la consecución de beneficios excepcionales o a la venta de activos estratégicos relevantes, obligando a los inversores a revisar de forma pormenorizada el calendario corporativo específico de cada título que posean en su cartera de valores.