El momento exacto en el que un inversor cobra un dividendo depende enteramente de las fechas clave establecidas por la junta de la sociedad cotizada y del calendario corporativo de pagos. Las fechas determinantes son el día de anuncio, la fecha de corte o "ex-dividend date" (momento límite previo en el cual se deben poseer las acciones para tener derecho al cobro), la fecha de registro y, finalmente, la fecha de pago efectivo. En esta última jornada señalada, la compañía ingresa de forma automática el importe correspondiente —neto de retenciones fiscales aplicables— directamente en la cuenta asociada al bróker o entidad depositaria donde el accionista custodie sus títulos financieros.