Dejar de pagar un crédito o tarjeta adeudada a Banco Inbursa desencadena una serie de consecuencias financieras y legales adversas para el deudor. En primer lugar, la institución comenzará a realizar llamadas constantes de cobranza e incrementará la deuda debido al cálculo de intereses moratorios y comisiones por pago tardío. Posteriormente, el impago será reportado de manera negativa al Buró de Crédito y al Círculo de Crédito, lo que deteriorará gravemente el historial crediticio del usuario e imposibilitará el acceso a futuros financiamientos. En casos de deudas prolongadas, el banco puede turnar el expediente a despachos legales externos para iniciar demandas mercantiles por la vía judicial.