Las previsiones a largo plazo para las acciones de Distribuidora Internacional de Alimentación continúan estando profundamente marcadas por la incertidumbre intrínseca a su prolongado proceso de reestructuración corporativa, desinversiones estratégicas de activos y refinanciación de sus abultadas líneas de deuda. Tras vender operaciones internacionales críticas en mercados como Brasil y Portugal, y traspasar un gran número de tiendas de gran formato a la competencia en España, la cadena de supermercados ha intentado centrarse de manera agresiva en un modelo de tiendas de proximidad y franquicias barriales para recuperar la rentabilidad operativa perdida. Los analistas bursátiles e inversores institucionales suelen mantener una postura extremadamente cautelosa con previsiones de precios objetivo muy ajustadas a la baja, debido principalmente a la altísima dilución sufrida históricamente por los accionistas minoritarios en las pasadas ampliaciones de capital de emergencia. Aunque la nueva dirección ha logrado ciertas mejoras operativas en los márgenes a través de la fuerte reducción de costes internos, la altísima volatilidad de la acción hace que los expertos la clasifiquen sistemáticamente como una inversión altamente especulativa.